miércoles, 14 de noviembre de 2012

Crisis ¿Económica?


España va mal, lo mires desde donde lo mires, por donde lo mires, cuando lo mires y como lo mires.
Aún recuerdo con lágrimas en los ojos cuando salías a la calle sin pensar en la situación de casa. Cuando no veías a una madre llorar, rota de dolor, por no poder darle a su hijo la vida y el futuro que se merece, por no poder garantizarle un techo, por no poder llegar a final de mes, cuando no la veías llorar por eso mismo, por meros y complejos números. Sí, la economía de España ronda por los suelos, cada vez más abajo, incluso algunas familias ya no están ahí, sino en el sótano, con cada vez menos posibilidades de ver la luz, de encontrar una puerta, de subir una escalera, de ni siquiera poder mirar por una ventana. Sí, estamos sumergidos en una brutal crisis ¿económica? Me pone en duda, cierto es, que es de la que más se habla, la que nos ha llevado a la ruina, de la que por ella nos desahucian, que por ella no llegamos a final de mes, sí, cierto es, pero yo, aún recuerdo cuando la gente se movía por el corazón, no por el metal, se movían para el bien, no para evitar el mal, se movían gracias a la justicia, y no, en busca de ella.
Recuerdo un mundo donde la moral de los niños no se veía corrompida por las discusiones de los padres. Donde un matrimonio era para toda la vida, donde sus corazones estaban unidos, eran respetados y curados mutuamente. No había matrimonios de conveniencia.
Recuerdo cuando era pequeña, que gran parte de lo que aprendí fue de la calle, ahora por más que busco… Primero, ¿dónde están los niños? Y segundo ¿de qué tienen que aprender? Los niños, el día de mañana, estarán equivocados, creerán que las huelgas son buenas, que es la única forma de manifestarse, que la justicia es mediocre, que los policías ya no están para proteger al pueblo, que así es como funciona el mundo. ¿Qué valores van a aprender de la calle si en la calle del único valor del que se habla es el del dinero? ¿Qué van a aprender de la calle si ni siquiera saben lo que es? ¿Cómo van a aprender a levantarse si lo único que se la cae es el Internet? ¿Qué educación van a recibir de un colegio que elimina los libros por un teclado? ¿Qué educación van a recibir de centros que quieren apartar en mesas a los niños que pagan el comedor de los niños que comen a través del tupper? Espera, ¿a esto se le puede llamar educación? Si la generación de nuestros padres tiene miedo por como avanza la tecnología en estos tiempos, por cómo han cambiado los tiempos, por cómo han cambiado las costumbres de la juventud, yo lo tengo por cómo va a retroceder en valores la generación próxima, qué futuro le espera a un hijo, cuando se diga que va a llegar lejos en la vida, ¿cuánto de lejos estamos hablando?, ¿dónde queda recogido ese término?, ¿hasta dónde abarca?
 Pues a esto tengo miedo, a la educación, a la educación que van a recibir. Se dice que el miedo proviene de lo desconocido, y tanto, ¿cómo acabará esto? Es más ¿acabará? Los afortunados que aún hoy podéis pagar un techo y tenéis miedo de perderlo, los que tenéis una empresa y tenéis miedo llegar a la ruina, los que tenéis miedo a las cartas del banco, decidme, ¿no os da más miedo la España en la que nos estamos convirtiendo? A los que sólo contáis el valor del dinero, ¿qué valor tiene esto? ¿No os da pena esta situación? ¿No os remueve nada por dentro? Pero… ¿y si los equivocados somos nosotros? ¿Y si nosotros nos hemos criado mediante “mimos” y cuando viene el rechazo y los tiempos difíciles buscamos el bajo de cualquier pierna?, o sea, ¿de verdad creemos que una sola persona nos va a sacar de esto?
 ¿Y si no sabemos valernos por nosotros mismos como nación? Espera, ¿Qué nación?, ¿aquí tenemos el sentido patriótico? ¿Aquí que cada uno tira para lo suyo, que nos sentimos andaluces, gallegos, vascos, catalanes ante que españoles? ¿Y así queremos salir de la crisis? ¿Sabéis cómo España ganó a Francia entre 1808 y 1813 en la Guerra de la Independencia? Ahí no había catalanes, ni andaluces, ni vascos, ni gallegos, ahí había españoles, únicamente, amigos contra enemigos. Si en esa guerra cada uno hubiera batallado por su lado y para su beneficio, ¿pensáis que hubiéramos ganado?
España está rota, la mires desde abajo a arriba o desde arriba a abajo, por la izquierda o por la derecha, recién levantado o antes de dormir, si es que puedes, con los dos ojos, o con el corazón.  Mientras tenemos familias que están haciendo lo imposible por conseguir un mísero euro, otros, los que se encuentran en la azotea, se preocupan por mantenerle a España una imagen, y porque ellos mismos no se manchen de esta mierda que nos rodea. Sí, si la miras de lejos todo se ve mejor, sólo se ve una cagarruta marrón, que si preguntas alrededor, te contarán lo que saben, lo que oyen por los medios de comunicación, te la describirán de cabo a rabo, sin saltarse detalle, y tú dirás:  joder, sí que están mal. Pero yo no quiero que tú digas, o que tú veas, yo quiero que te acerques y huelas, que la pises y veas que por mucho que limpies el zapato, seguirá oliendo.
Por tanto, ¿cómo es la crisis? ¿Económica? Esa pasará, algunos sobrevivirán, otros se hundirán, pero ésta, la crisis moral, quedará para los siglos, no se recuperará, siquiera parcialmente. Da miedo ¿eh?

1 comentario:

  1. En general, estoy de acuerdo contigo, en ciertas cosas no.

    La peor crisis que puede haber es una crisis cultural y de valores. Si no hay valores, no hay nada, y, en parte, es la crisis cultural la que ha provocado la crisis económica. Son crisis que, creo, van de la mano. La ignorancia crea problemas... pero, por ejemplo, no estoy de acuerdo con lo que dices de las huelgas. Creo que son necesarias para hacerse oír, para demostrar un descontento o una disconformidad de un sector mayor o menor de la población. De lo que no estoy a favor es de los piquetes violentos que se dedican a amenazar a las personas que van a trabajar. (La huelga es un derecho, y trabajar, además de ser un derecho, también es un lujo hoy en día.)

    Creo que llevas mucha razón en esta entrada, pero hay cosas en las que tengo que discrepar.

    Un abrazo.

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