sábado, 23 de febrero de 2013

La Historia se repite.


Ayer, haciendo un comentario sobre Luces de Bohemia  un libro escrito por Ramón María del Valle-Inclán en el que se muestra la España de la época, corrupta, injusta, llena de movimientos obreros revolucionarios… Me dí cuenta que si comparamos la España de 1924, con la de 2013, ochenta y nueve años después, la situación es la misma, es más, me atrevería a decir que incluso la actual podría envidiarle a la de 1924. Al menos en valores.

No hay más que sentarse y encender la tele, ver cinco minutos de noticias y tener ganas de salir a la calle, en busca de los políticos que a consta del dinero público, sí, ese que algunos tienen que conseguirlo jugándose la vida o la salud, o lo que es peor, la dignidad, ese con el que estos políticos se limpian el culo, se permiten vivir la vida, y lo que es peor, dormir.

Claro está, que el tema de la corrupción no es nuevo, lleva mucho tiempo vigente, pero siempre ha estado muy bien escondido. Ahora, después de millones y millones robados, gastados, tirados y lo que es peor, comprados, se han dedicado los medios de comunicación, supongo que por las noticias que le llegan, a revelar, sumando cada vez más, estos delitos. Y ahora llega la indignación de la sociedad, las mentiras entre políticos, la decisión del juez-muy justa sea dicho-, la crispación de los que trabajan, cayéndoseles las manos, por el sueldo que de media gasta un político al día. Ahora llega el momento en el que uno se acuesta, intenta dormir indignado y como siempre piensa… Piensa en la situación del país, de la sociedad, de la economía hasta que llega a la de casa. Esa situación que sientes que en cualquier momento no muy lejano ni la podrás llamar así. Y te vienes abajo. Y es cuando voy yo y reflexiono si vale la pena enterarse de tales delitos, de tales injusticias, de tales barbaridades. Si vale la pena quedarse sin dormir y sin vivir por culpa de estos impresentables que se dedican a quitar sueños, ilusiones y futuros. Si tengo que callarme esperando que la justicia haga algo. Si tengo que creerme las palabras del que intenta tapar la verdad. Y decido que no. Que aunque no consiga nada, sí, nada porque gracias a esta auténtica y respetable democracia podemos salir a las calles a protestar, como los revolucionarios de 1924, sin consecuencias. Porque se nos respeta y en ningún momento-sería ya el colmo- nos intentan hacer daños. Entonces, como vivimos en una muy buena democracia donde el gobierno y en general todos los partidos están presididos por gente coherente y respetable que se preocupa del ciudadano y de lo que opina, cuando salimos a la calle, inmediatamente llega un grupo de gente, muy rara vestida, y empiezan a soltar palabras, argumentos, empezamos a negociar y a votar proyectos de mejoras. Joder, y entonces nos sentimos importantes, nos sentimos que somos algo más que simples maniquíes-por supuesto, manejados por ellos- que sólo le interesamos a la hora de votar. Fíjate, casualmente se parece al caciquismo. Se parece, sólo. Aún no hemos llegado a “pedirle” el voto a un muerto. Aún.
Resumiendo, que quedaría claro que no conseguiría nada. Y ya que por lo menos no consigo nada, me voy a permitir el lujo de dormir, el lujo de soñar y el lujo de vivir. Me voy a permitir el lujo de poder molestar a estos que intentan manejarme con mis mayores sonrisas, mis mayores expectativas hacia mi futuro y mi entusiasmo por querer sacar otra nueva empresa fuera de España. Que voy a molestarles viviendo mi realidad y no las que ellos quieren que viva.

Voy a hacerles ver que el poder lo tienen gracias al ciudadano y que el poder del ciudadano no dependen de ellos. He aquí nuestra grandeza. Para que veáis, que aún así, después de toda esta miseria, seguimos siendo grandes, seguimos siendo personas. Seguimos siendo prácticamente, mientras ustedes dejáis de ser.

Me vendieron la Historia como el estudio de los errores del pasado para no cometerlos en el presente…y ya ves. Qué animal está hecho el hombre.

Pilar Alonso.

1 comentario:

  1. No sé si tienes ideología política concreta, pero estoy seguro de que no hay que tener ideología para escribir esto.

    No voy a decir nada, porque creo que lo que pensamos gran parte de los españoles lo has expresado tú, y no sólo eso: nos has recordado que, aún en estado prácticamente de depresión, el poder de todo lo tiene el pueblo.

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